Tres sombreros de copa: mi profesor de castellano nos dijo a mi y a mi clase que hay que leer el libro para el primer trimestre y además tenemos que hacer un ejercicio: tenemos que leer una escena del libro (éste está escrito cómo si fuera una obra de teatro) y traducirla, esto no significa cambiar de idioma, sinó decir lo mismo pero de otra manera y esto es lo que vamos ha hacer.
Yo voy a empezar por la primera escena del libro:

Don rosario: Pase usted, don Dionisio. Aquí, en esta habitación, le hemos puesto el equipaje.

Dionisio: Pues es una habitación muy mona, don Rosario.

Don rosario: Es la mejor habitación, don Dionisio. Y la más sana. El balcón da al mar. Y la vista es hermosa. (Yendo hacia el balcón.) Acérquese. Ahora no se ve bien porque es de noche. Pero, sin embargo, mire usted allí las lucecitas de las farolas del puerto. Hace un efecto muy lindo. Todo el mundo lo dice. ¿Las ve usted?

Dionisio: No. No veo nada.

Don rosario: Parece usted tonto, don Dionisio.

Dionisio: ¿Por qué me dice usted eso, caramba?

Don rosario: Porque no ve las lucecitas. Espérese. Voy a abrir el balcón. Así las verá usted mejor.

Dionisio: No. No, señor. Hace un frío enorme. Déjelo. (Mirando nuevamente.) ¡Ah! Ahora me parece que veo algo.
(Mirando a través de los cristales.) ¿Son tres lucecitas que hay allá a lo lejos?

Don rosario: Sí. ¡Eso! ¡Eso!

Dionisio: ¡Es precioso! Una es roja, ¿verdad?

Don rosario: No. Las tres son blancas. No hay ninguna roja.

Dionisio: Pues yo creo que una de ellas es roja. La de la izquierda.

Don rosario: No. No puede ser roja. Llevo quince años enseñándoles a todos los huéspedes, desde este balcón, las lucecitas de las farolas del puerto, y nadie me ha dicho nunca
que hubiese ninguna roja.

Dionisio: Pero ¿usted no las ve?

Don rosario: No. Yo no las veo. Yo, a causa de mi vista débil, no las he visto nunca. Esto me lo dejó dicho mi papá. Al morir mi papá me dijo: «Oye, niño, ven. Desde el balcón de la alcoba rosa se ven tres lucecitas blancas del puerto lejano. Enséñaselas a los huéspedes y se pondrán todos muy contentos...» Y yo siempre se las enseño...

Dionisio: Pues hay una roja, yo se lo aseguro.

Don rosario: Entonces, desde mañana, les diré a mis huéspedes que se ven tres lucecitas: dos blancas y una roja... Y se pondrán más contentos todavía. ¿Verdad que es una vista encantadora? ¡Pues de día es aún más linda!...

Dionisio: ¡Claro! De día se verán más lucecitas...

Don rosario: No. De día las apagan.

Ahora que ya tenemos la primera escena, la que voy a traducir, antes de empezar os dejo un enlace con la web de mi profesor dónde encontraréis todas las escenas del libro. Empezemos la traducción: